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Astronomía, la madre de todas las ciencias...
       
     

Un mapa del cielo.

     

Que vemos en el cielo durante este mes?

     

Los planetas.

     

Las constelaciones. 

     

La Vía Láctea.

     

La Luna y otros satélites.

     

Un ojo que siempre mira al cielo.

     

Cuánto pesaré cuando llegue a la Luna?

       
     

Parte II:

      Las manchas solares.
      Los eclipses.
      Los meteoritos.
      El planetario en casa.
      Libros sobre Astronomía.
     

 

Foto de familia...
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si miramos el cielo en una noche sin nubes y tratamos de ver lo que se nos ofrece, entramos en el campo de la astronomía, la madre de todas las ciencias. Y así es, la ciencia comenzó a nacer cuando, hace algunos miles de años, alguno de nuestros antepasados comenzó a notar ciertas regularidades en el movimiento anual de las estrellas en esos cielos extraordinarios, libres de contaminación, que existían en aquella época...

Y qué podemos ver en el cielo?

Aquí, en el Hemisferio Sur, tenemos un cielo riquísimo, lleno de maravillas naturales, que se enriquece aún más con esas otras maravillas que son los satélites artificiales. Trataremos de describir y ubicar algunos astros, constelaciones y satélites que pueden verse con cierta facilidad a simple vista y en distintas épocas del año. Así que, asomémonos un rato al patio, al balcón o a la terraza...

* No, no es necesario un telescopio para comenzar a conocer el cielo. Ya tenemos lo principal: ¡los ojos! No necesitamos otra cosa para aprender como están situadas las constelaciones y para distinguir los planetas más brillantes. En realidad, si no sabemos previamente qué queremos mirar, para que nos serviría un telescopio?... Pero a medida que vayamos aprendiendo cosas acerca del cielo y sus maravillas, llegará el momento en que nos hará falta por lo menos un buen par de binoculares.

* Tan importante como alzar la vista hacia el cielo, es leer acerca de Astronomía. Así sabremos qué estamos mirando y comenzaremos a comprender lo fantástico que es el Universo del cual formamos parte. En el índice que está arriba encontraremos la ruta a un listado de "Libros sobre Astronomía" en español.

* ¿Por qué usar binoculares o telescopios? Una razón es porque permiten ampliar la imagen de los objetos que enfocamos, que dependerá de cuántos aumentos tenga el instrumento. Pero otra poderosa razón es que permiten que mucha más luz llegue a nuestros ojos y nos permitan ver cosas demasiado débiles como para poder percibirlas a simple vista. Esa capacidad de captar la luz dependerá de la superficie que tenga el objetivo del instrumento (objetivo = la abertura que apunta hacia el objeto que queremos ver). Por ejemplo, nuestros ojos captan la luz a través de la pupila, en el centro del ojo. Supongamos que la pupila tenga 6 mm de diámetro; entonces su superficie será S = Pi x radio**2 (Pi es igual a 3,14; radio es la mitad del diámetro o sea 3 mm; radio**2 es radio al cuadrado, o sea 3 x 3 = 9). Así que S = 3,14 x 9 = 28 (no consideramos los decimales). Supongamos ahora que usamos binoculares con objetivos de 40 mm de diámetro; entonces S = 3,14 x 20**2 = 3,14 x 400 = 1256. El aumento en la cantidad de luz que captaremos con los binoculares en comparación con el ojo desnudo será 1256/28 = 45. O sea 45 veces más, lo que nos permitirá ver estrellas débiles invisibles a simple vista. Y si construimos un telescopio reflector de 16 cm de diámetro (bien al alcance de un astrónomo aficionado con paciencia), calculen cuánta más luz se podrá captar... Otro beneficio es que a mayor diámetro del objetivo, mayor capacidad para ver separados objetos que están muy cercanos entre si.
 

Un mapa del cielo.

Para guiarnos en la inmensidad del cielo estrellado, necesitaremos un mapa. Pero al girar nuestro planeta en torno al Sol, el cielo que vemos será un poco distinto cada noche. Por ejemplo, las estrellas que vemos esta noche estarán detrás del Sol dentro de seis meses. Por eso es que en los libros de astronomía para aficionados suelen aparecer esos mapas para cada mes del año.

Algunos sitios en los que conseguiremos  mapas del cielo son los siguientes:

skytonight.com Allí debe buscarse "Observing/Interactive sky chart/Click here to open...". Luego habrá que especificar desde que ciudad se está observando el cielo y seguir las instrucciones hasta llegar al mapa que necesitamos.

www.skymaps.com/, mapas del cielo así como otras informaciones y ayudas para nuestra tarea de astrónomos aficionados.

www.astronomiamercedes.org , del Observatorio Astronómico Municipal de Mercedes (Prov. Buenos Aires, Argentina), donde aparece el mapa mensual del cielo correspondiente a esa ciudad.

www.cielosur.com/  Este es un excelente sitio para el astrónomo aficionado, conteniendo una gran cantidad de información relacionada con aspectos históricos, observacionales y experimentales de la astronomía, además de los mapas que necesitemos.

www.surastronomico.com Aquí puede conseguirse un excelente mapa semanal del cielo, adecuado al lugar en el que nos encontremos.

heavens-above.com En este sitio hay que registrarse para poder acceder a un mapa del cielo o para saber cuándo se puede ver la ISS (International Space Station), como se explica más abajo en "Satélites artificiales a simple vista...".

Y ya tendremos algo para no perdernos en esos cielos. Es necesario ubicarse según los puntos cardinales indicados: Norte, Sur, Este, Oeste (West en inglés), levantar el mapa sobre nuestras cabezas (como superponiéndolo en el cielo) y ayudarse con una linterna (y con un buen pullover en invierno o repelente para mosquitos en verano...).

 

* Otra cuestión importante es como referirse a la distancia entre dos estrellas que estemos viendo en el cielo. ¿Como le decimos a un amigo que mire esa estrella que está un poco hacia el Norte de la Luna, por ejemplo? ¿Cuanto es "un poco"? El problema se resuelve refiriéndose a la distancia angular que hay entre dos astros, o sea, el ángulo en grados que forman las líneas imaginarias que van desde nuestros ojos hasta cada uno de los astros. Estiremos un brazo con el puño cerrado y miremos con un ojo más allá del puño: dos estrellas que aparezcan separadas por el ancho del puño estarán a unos 10 grados de distancia entre sí. Una mano completamente estirada será equivalente a unos 20 grados y el ancho de una uña equivaldrá a 1 grado, siempre con el brazo estirado. De esa manera podremos referirnos con bastante precisión a las distancias relativas en el cielo nocturno.
 
 

Qué vemos en el cielo durante este mes? (marzo, abril de 2014 )

Incluiremos en esta sección solo algunos de los objetos más notables que pueden ser vistos con facilidad. Mencionaremos los planetas que estén visibles, las constelaciones, que son agrupaciones de estrellas con nombres que vienen desde la antigüedad y que aparecen escritos en latín en los mapas del cielo, algunas estrellas muy notables y también los satélites (la Luna, los satélites artificiales).
 
 

Los planetas.

Saturno, con su característico color amarillento, aparecerá sobre el horizonte Este del cielo durante las primeras horas de la noche, unas 1,5 a 2,5 horas después de Marte.

 Uno de los planetas mas grandes de nuestro sistema solar, Saturno es quizás el más popular debido a los inmensos anillos que lo rodean y cuya existencia fuera ya mencionada por Galileo en 1610, aunque los telescopios de la época eran demasiado imperfectos como para ver los anillos claramente. En realidad, ver los anillos con cierta nitidez requiere un telescopio cuyo objetivo tenga al menos 7 u 8 cm de diámetro. Cada 15 años, aproximadamente, los anillos se ven exactamente de costado y es muy difícil verlos.

Además de los anillos, formados por millones de trozos de roca (con tamaños estimados entre algunos centímetros y 5 metros), Saturno tiene nada menos que 17 satélites. Entre ellos se encuentra Titán, uno de los tres satélites más grandes del sistema solar, tan grande como el planeta Mercurio! Otros dos satélites gigantes, con tamaños parecidos, son Ganimedes y Calisto, en la órbita de Júpiter.

Júpiter , siempre muy brillante, será visible ya en horas tempranas de la noche e irá aproximándose al horizonte Oeste a medida que pasen los días. Durante estos meses permanecerá en la constelación Gemini.

Este es el planeta gigante de nuestro sistema solar, con un diámetro más de 10 veces mayor al de la Tierra. Por tal razón, aparece en el cielo como un astro muy brillante, a pesar de estar muy lejos. En efecto, la distancia de Júpiter al Sol es unas 5 veces mayor que la distancia Tierra-Sol.

Las franjas de distintos colores que muestra Júpiter cuando se lo observa con telescopios potentes son zonas de nubes que se mueven a diferentes velocidades. Se observan también zonas circulares u ovaladas que son inmensos torbellinos o huracanes que duran decenas de años. El óvalo más grande que se ve en la figura, la llamada "Gran mancha roja", tiene aproximadamente el tamaño de nuestro planeta Tierra y se estima que tiene más de 300 años de existencia!

Con un buen par de binoculares (y un buen apoyo!) o con el telescopio descrito en el capítulo de Proyectos, es posible ver a Júpiter como un pequeño disco, lo que nos revela que se trata de un planeta (las estrellas aparecen siempre como puntos). Si nuestro instrumento óptico es suficientemente bueno, veremos también algunos puntos brillantes alineados con el planeta, sobre una recta: son cuatro de los satélites naturales o "lunas" de Júpiter, que fueron observados por Galileo ya en 1610 y que tienen los nombres de Io, Europa, Ganimedes y Calisto. El planeta tiene además otros doce satélites más pequeños, tres de los cuales fueron descubiertos recién en 1979.

Algunos de los satélites más grandes son realmente fascinantes, como lo revelan las sondas espaciales que fueron enviadas "de visita" y que tomaron fotografías e hicieron diversas mediciones. Así, por ejemplo, Io tiene volcanes en constante actividad que cambian constantemente su superficie, manchada de tonos rojizos por los compuestos de azufre. Europa, por su parte, aparece cubierto por una gruesa capa de hielo surcada en toda la superficie por enormes grietas (habrá agua líquida debajo del hielo? existirá algún tipo de vida en ese mar helado?).

El brillante Venus será visible sobre el horizonte Este a la madrugada, poco antes de la salida del Sol.

Su gran brillo es debido a que este planeta está cubierto totalmente de nubes, que reflejan muy efectivamente la luz del Sol. Esas nubes, principalmente de ácido sulfúrico (el mismo ácido que tienen las baterías de los autos...), y la atmósfera de anhidrido carbónico (el mismo gas de la soda, de las demás bebidas gaseosas, etc.), hacen que el calor suministrado por el Sol no pueda escapar fácilmente. La consecuencia es que la temperatura en la superficie de Venus es de unos 450 grados centigrados! Y la presión atmosférica es 90 veces más grande que la de nuestro planeta!! Realmente, no dan muchas ganas de ir a visitarlo...

Ese efecto de recalentamiento debido a ciertos gases componentes de la atmósfera es lo que se denomina efecto invernadero. En la Tierra también existe y hace que la temperatura media sea de unos cómodos 15 grados. Pero aparentemente esa temperatura está comenzando a aumentar debido a la inmensa cantidad de anhidrido carbónico que se produce al quemar los bosques, el petróleo, el gas natural, etc. Es indudable que la Humanidad tendrá que limitar de alguna manera la producción de anhidrido carbónico, cuidar más los bosques y selvas (que absorben ese gas!) y desarrollar fuentes más limpias de energía (aprender a usar la energía del Sol, de los vientos, de las mareas...), porque si sigue aumentando la temperatura, nos vamos a ver en serias dificultades. Piensen lo que ocurre en Venus!

Marte , con su color rojizo, aparece sobre el horizonte Este del cielo ya durante las primeras horas de la noche, seguido poco después por Saturno.

  A diferencia de Venus, la superficie de Marte puede verse con claridad utilizando telescopios, a menos que se produzca una de las enormes tormentas de polvo que suelen ocultar gran parte de la superficie. La atmósfera de este planeta es muy tenue, así que prácticamente no hay efecto invernadero y la temperatura media es muy baja: 55 grados bajo cero! De manera que los astronautas que alguna vez desciendan en Marte no deberán olvidarse ni la escafandra ni el pullover grueso...

Durante el mes de agosto de 2003 se ha producido uno de los periódicos acercamientos de Marte a la Tierra (que ocurren cada dos años), pero esta vez fué excepcional. La NASA aprovechó la oportunidad para lanzar dos nuevas sondas, llamadas Spirit y Opportunity, que colocaron sendos vehículos de exploración en la superficie marciana. En las figuras puede verse uno de esos vehículos, así como una fotografía de la superficie del planeta.

En mayo de 2008 descendió la sonda Phoenix de la NASA en las planicies del polo norte marciano, con el objetivo de realizar análisis químicos del suelo y detectar la posible presencia de agua. El descubrimiento de hielo a pocos centímetros de profundidad fué el primer y sensacional logro de esta misión.

El 6 de agosto de 2012 llegó el vehículo de exploración Curiosity a la superficie marciana. Esta sonda robótica está provista de varios instrumentos que permiten realizar estudios del clima y la geología de Marte, destinados a determinar si existen las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida (en el pasado o en el futuro) en el "planeta rojo".

Encontraremos más información sobre esta y otras misiones espaciales en www.jpl.nasa.gov/

Este "planeta rojo" tiene dos satélites naturales: Phobos y Deimos, y por ahora, tres artificiales: el Global Surveyor, que está fotografiando la superficie marciana, el Mars Odyssey, que realiza observaciones sobre el clima, la geología y la posible presencia de agua y el Mars Reconnaissance Orbiter, orientado a la búsqueda de agua en el planeta.

Podemos aprender muchas cosas sobre nuestro sistema solar en el sitio planetscapes.com/, con versiones en varios idiomas, incluyendo al nuestro, y con muchas y muy buenas imágenes. 
 

Las constelaciones. (se dan los nombres comunes y, entre paréntesis, el nombre oficial)

Orión (Orion)  Aparece entre el cenit y el horizonte Noroeste del cielo, en esta época del año.
Esta constelación o grupo de estrellas es fácilmente visible en las noches de verano. El nombre le fue dado por los antiguos, quienes creían ver allí la imagen idealizada de un guerrero y cazador de la mitología griega.

Como se ve en el gráfico, la constelación está demarcada por cuatro estrellas bien notables (en los vértices de un rectángulo deformado) mientras que en la parte central se observan tres estrellas alineadas, que nuestras abuelas llamaban "Las tres Marías" y que los antiguos identificaban con el cinturón de Orión. Hacia el sur del cinturón se ven lo que aparentan ser otras tres estrellas alineadas pero más débiles (la espada de Orión). En realidad hay más de tres estrellas en esa región y lo que aparece como el cuerpo central es la magnífica nebulosa de Orión (figura). Aquellos que tengan acceso a un par de binoculares o a un telescopio, podrán distinguir claramente dicha nebulosa, que es una inmensa acumulación de gas interestelar en la que se encuentran nuevas estrellas en proceso de formación.

Dos de las estrellas que forman el rectángulo que mencionamos antes son muy notables. Una es Betelgeuse ("El brazo del gigante"), que se ve claramente de color rojizo. Esta es una de las estrellas que los astrónomos llaman gigantes rojas, con temperaturas externas relativamente bajas (en este caso apenas unos 3.000 grados...) y con diámetros inmensos (entre 500 y 900 veces el de nuestro Sol!). Del otro lado del rectángulo (en diagonal) vemos a Rigel ("La pierna izquierda del gigante"), una estrella muy brillante y de color blanco-azulado, lo que indica que su temperatura es muy elevada (unos 12.000oC).

Estas estrellas están indicadas en los mapas del cielo con las letras a o alfa (Betelgeuse) y b o beta (Rigel), por ser las más brillantes de la constelación. Las que le siguen en brillo son designadas con las letras siguientes del alfabeto griego: g o gamma, d o delta, e o epsilon, etc.

Sirio. Es esa estrella muy brillante que vemos al sudeste de la constelación de Orion (ver Figura). En realidad, es la estrella más brillante del cielo, siendo 23 veces más luminosa que nuestro sol. Su color blanco azulado revela que se trata de una estrella muy caliente (10.000 grados). Además, es una estrella relativamente cercana, ya que su luz tarda solamente 8,7 años en llegar a nosotros. En comparación, la luz del Sol tarda unos 6 minutos en llegar a la Tierra y la de Betelgeuse, 520 años.

Sirio no está sola ya que es uno de los numerosos casos de estrellas dobles. Posee una estrella mucho menos brillante que gira a su alrededor una vez cada 50 años, pero que resulta muy difícil de ver ya que prácticamente se pierde en el intenso brillo de la estrella principal.

Procyon  (de la constelación del Can Menor o Canis Minor) y el Gran Triángulo. Visibles juntamente con Orion.
Imaginemos una línea trazada desde Sirio hasta Betelgeuse, la estrella roja de Orion. Esa línea sería la base de un gran triángulo equilátero (los tres lados iguales) cuyo tercer vértice es la brillante Procyon, como está indicado en el gráfico. Esta estrella también está relativamente cerca de nosotros: apenas unos 11 años-luz. Aquí también, como en el caso de Sirio, tenemos una estrella doble con una componente muy pequeña y muy densa (más de 125 kg por centímetro cúbico).

Los gemelos (Gemini).

Será visible sobre el horizonte Noroeste, siempre cercano a Orion.

En cualquier noche despejada podemos comprobar que en el gran triángulo recién mencionado la distancia entre Sirio y Procyon es de un poco más que una mano extendida, estirando el brazo. A la misma distancia, desde Procyon hacia el horizonte Norte, encontramos a Cástor y Pollux, las dos estrellas más brillantes de la constelación de Los Gemelos. Cástor es una estrella de color blanco brillante, mientras que Pollux tiene color amarillento. En la historia hay antiquísimas referencias a estas dos estrellas, cuyos nombres provienen de leyendas griegas (eran los hijos de Leda y Zeus) y que aparecen muchas veces en monedas griegas y romanas del 300 AC y en escritos de esa época.

  

Tauro (Taurus)  Se lo puede ver cercano a Orion. Desaparece más temprano que Orion en el horizonte Oeste del cielo.

Siguiendo con la vista la dirección definida por "Las tres Marías" (de la constelación de Orión) y a la distancia de una mano abierta, hacia el noroeste, encontraremos un agrupamientos de estrellas (cúmulo) en forma de V perteneciente a la constelación de Taurus (el Toro): éstas son las Hyades. Ese cúmulo abierto de estrellas está en la cabeza del toro que los antiguos imaginaban en el cielo estrellado y uno de los ojos está representado por la estrella rojiza llamada Aldebaran. Esta estrella, mucho más grande que nuestro Sol, en realidad no pertenece al grupo de estrellas que se ven en su cercanía sino que está bastante más cerca de nosotros.
Un poco más hacia el noroeste encontramos un cúmulo más pequeño que tiene una dimensión aparente de solo 1 grado (el ancho de una uña, manteniendo el brazo estirado) y en el mismo se pueden distinguir siete estrellas a simple vista. Estas son las Pléyades, también conocidas popularmente como "Las Siete Hermanas" o "Los Siete Cabritos". Este es probablemente el cúmulo de estrellas más famoso del cielo, conocido y reverenciado desde la más remota antigüedad. Griegos, Persas, Árabes, Chinos, Mayas, Aztecas, Cheyennes...muchos pueblos en todo el mundo han dejado leyendas o escritos en los que se mencionan a las Pléyades.

Este es un grupo de estrellas que se formó hace relativamente poco tiempo (solo unos 20 millones de años, de manera que en la época de los dinosaurios aún no existía...). Son estrellas de gran luminosidad y con temperaturas muy elevadas, que les confiere un brillo muy blanco. Los grandes telescopios revelan que aún están rodeadas de nebulosidad, como si retuvieran restos del "nido de estrellas", de la enorme masa nebular en la que se formaron. Si disponemos de binoculares o de un telescopio no debemos dejar de admirar a las Pléyades, que aparecen como un puñado de diamantes sobre el cielo obscuro.

La Cruz del Sur (Crux).

Privilegio de los que habitamos el Hemisferio Sur, esta hermosa constelación se hallará entre el cenit y el Sureste del cielo en esta época del año.

En la figura vemos las estrellas principales de esta constelación, más dos estrellas muy brillantes de la vecina constelación del Centauro.

La estrella más brillante, que forma el pié de la Cruz (a Crucis), aparece en los telescopios como una estrella doble (son dos estrellas muy juntas y que se mueven una alrededor de la otra). Uno de los brazos de la Cruz está señalado por b Crucis, otra estrella muy brillante. Tanto a como b son estrellas muy blancas, con enormes temperaturas y están entre las más brillantes del cielo (son mucho más brillantes que nuestro Sol). Cerca de la Cruz aparece una zona casi desprovista de estrellas, a la que los antiguos marinos dieran el nombre de Saco de Carbón (ver la Figura). Ocurre que en esa zona existe una enorme nube de gas y polvo interestelar que tapa a las estrellas que están detrás. El Saco de Carbón se ve bien en una noche despejada, particularmente lejos de las ciudades.

Durante la noche la Cruz  va moviéndose en el cielo, girando (juntamente con las otras constelaciones) alrededor del polo Sur celeste, que es el punto imaginario donde el eje de la Tierra se proyecta sobre el cielo. Ese punto se encuentra aproximadamente en la dirección del brazo mayor de la Cruz (yendo de la estrella menos brillante hacia la más brillante) y a unas 4 1/2 veces la longitud de ese brazo. Y si miramos sobre la misma línea recta pero hacia el otro lado, a unas 6 veces la longitud del brazo mayor de la Cruz encontraremos la constelación del Cuervo (Corvus), formada por un conjunto de estrellas no muy brillantes que los antiguos imaginaban como un ave en vuelo.

Centauro (Centaurus).

En la figura anterior aparecen las dos estrellas más brillantes de esta constelación. La más importante es a Centauri que es la tercera más brillante del cielo y que los antiguos llamaban Rigel Kent. Esta es una estrella triple; las dos componentes principales giran una alrededor de la otra y les lleva 80 años dar una vuelta completa.

Pero lo más interesante de esta estrella es ser la más cercana a nosotros. La luz tarda apenas 4 y 1/3 años en hacer el viaje desde allá; en otras palabras, están a 4 y 1/3 años-luz (las estrellas de la Cruz del Sur, por comparación, están a 400 o 500 años-luz!). Y si alguien quiere calcular la distancia en km, recordar que la velocidad de la luz es de unos 300.000 km por cada segundo.

La otra estrella es Hadar o b Centauri. Aunque parece estar cerca de a, su distancia a nosotros es de 490 años-luz. Y se la ve tan brillante a pesar de la distancia porque es unas 10.000 veces más luminosa que nuestro Sol. Esta es también una estrella doble, pero la compañera es más débil y difícil de ver.
       

Pero antes de seguir con las constelaciones, digamos algo acerca de La Vía Láctea.
En las noches despejadas y especialmente en el campo, lejos de las luces de las ciudades, se puede apreciar la Vía Láctea como una inmensa acumulación de estrellas que marcan una especie de camino blanco en el cielo (de allí la denominación de Vía Láctea). Se la puede ver en todo su esplendor entre la Cruz del Sur y la estrella Sirio (ver más arriba).

En realidad, lo que estamos viendo es a nuestra galaxia vista "de canto". Las galaxias son como islas formadas por una cantidad enorme de estrellas y aisladas entre sí en la inmensidad del Universo. Nuestra galaxia tiene unos 100.000 millones de estrellas, una de las cuales es nuestro Sol. Esas estrellas están formando una especie de disco aplastado, como el que se ve en la figura, que gira lentamente.
Nuestro sistema solar está ubicado sobre un borde de la galaxia. En consecuencia, cuando miramos hacia el centro o en la dirección del plano de nuestra galaxia vemos muchas más estrellas que si miramos hacia arriba o hacia abajo de ese plano. La Vía Láctea indica precisamente esa dirección según la cual deben verse más estrellas. El centro de la galaxia está aproximadamente en la dirección de la constelación Sagitario, como mencionamos más abajo.
Andrómeda, una galaxia
cercana a la nuestra.

 

El Escorpión (Scorpius). Esta constelación aparece en el Sureste del cielo cerca de la medianoche y se la verá cada vez más temprano con el correr de los días.

Esta es una de las más notables constelaciones que se ven al anochecer en otoño e invierno (para nuestro Hemisferio) y ya era reconocida por ese nombre en las antiguas civilizaciones egipcia, persa, griega, romana, etc. En la Figura, que puede servirnos para ubicarla en el cielo, se nota claramente la forma que recuerda a un escorpión.

La estrella más brillante (a Scorpii) es conocida desde la antigüedad como Antares y también como el Corazón del Escorpión. Es una estrella que los astrónomos llaman gigante roja, siendo unas 700 veces más grande que nuestro Sol. Pero su temperatura es bastante menor que la del Sol y eso se nota en su color rojizo, claramente visible a simple vista.

Curiosamente, Antares es una estrella doble y su compañera es de color verde, aunque es tan pequeña y cercana a la estrella principal que se pierde en el enorme brillo de esta y entonces es difícil de observar aún con un buen telescopio.

La estrella que está en el otro extremo de la constelación, en la cola del escorpión, se llama Shaula. Este nombre aparentemente es de origen árabe y significaría, muy apropiadamente, El Aguijón.

Sagitario (Sagittarius) 

Encontramos esta constelación detrás de Escorpio, como se ve en la figura. El nombre significa Arquero, ya que los antiguos creían ver en este conjunto de estrellas a un guerrero tensando su arco y listo para disparar su flecha (para matar al cercano Escorpión?). En cambio los norteamericanos han visualizado a las estrellas más brillantes como formando una tetera, que en la figura se ve invertida. Esta constelación se encuentra sobre la Vía Láctea y marca aproximadamente la dirección en la que se encuentra el centro de la Galaxia, donde la cantidad de estrellas debe ser mayor.

En esta zona del cielo se encuentran numerosas nebulosas y cúmulos globulares, algunos de los cuales están indicados con círculos de puntos en la figura de arriba. Las nebulosas son inmensas acumulaciones de gases y polvo interestelar, y en algunas de ellas se observa la formación de nuevas estrellas. Los cúmulos globulares, en cambio, son acumulaciones de cientos de miles o aún millones de estrellas que tienen la forma de un globo, como se ve en la figura de la derecha. Imaginemos a los habitantes de un planeta de alguna de esas estrellas. Quizás tendrían un día continuo, permanentemente iluminado por tantos soles relativamente cercanos.

Omega Centauri es quizás el cúmulo globular más espectacular que puede verse sin demasiada dificultad. Está formado por más de un millón de estrellas y a unos 17000 años luz. Para encontrarlo en el cielo busquemos la Cruz del Sur y las dos estrellas muy brillantes que la acompañan, que son Alfa y Beta Centauri, como se dijo antes en este capítulo. Veremos que desde Beta podemos trazar una línea imaginaria hacia otra estrella un poco menos brillante pero bien visible, como se ve en la figura. Casi a 90 grados veremos otras dos estrellas a un costado de la Cruz del Sur, no muy brillantes pero claramente visibles, entre las cuales también trazamos una línea imaginaria. En la cercanía del lugar donde se cortan esas dos líneas vamos a encontrar el cúmulo globular que estamos buscando, con ayuda de unos binoculares si estamos en la
ciudad, con luces a nuestro alrededor. Si estamos en una zona de cielos bien oscuros será posible observarlo a simple vista como una manchita difusa. Y si tenemos acceso a un telescopio, entonces sí, podremos apreciarlo en todo su esplendor...

La lira (Lyra)  Esta constelación será visible a la madrugada, antes de la salida del Sol, sobre el horizonte Noreste - Norte del cielo.

Esta es una constelación típica del verano en el hemisferio Norte y por tal razón desde Argentina aparece siempre cerca del horizonte Norte. En realidad, a simple vista solo se observa Vega, la estrella más brillante que se ve en la figura, sobre ese horizonte. Vega es una estrella blanco azulada porque su temperatura en la superficie es muy grande, unos 9000 grados, o sea algo así como el doble de la temperatura de nuestro Sol. Y además es una estrella vecina, ya que está apenas a unos 27 años luz.

Es interesante mencionar que en la novela "Contacto", de Carl Sagan (y en la versión cinematográfica del mismo nombre), Vega es el lugar donde habita una civilización mucho más avanzada que la nuestra y que se hace conocer por ondas de radio que captan los radiotelescopios.

Pero volviendo a la realidad, digamos que en la constelación de la Lira se encuentra la Nebulosa del Anillo (figura), una de las llamadas nebulosas planetarias, que son el resultado de nada menos que la explosión de una estrella. Esas estrellas son las llamadas supernovas, que al explotar emiten una cantidad increíble de energía y expulsan enormes cantidades de materia, que se va alejando del resto de la estrella y forma una inmensa bola a su alrededor, como se ve en la figura.

La Luna.

La Luna, nuestro satélite natural, muestra distintas fases según como sea la ubicación del observador (nosotros) con respecto a la ubicación del Sol. Pero para saber en qué fase está la Luna, no necesitamos salir al patio ni quedarnos con la duda si está nublado. Es posible recurrir a un pequeño programita para Windows 95 o 98 llamado moont32.zip, que podemos bajar aquí (está también ofrecido, juntamente con muchos otros programas, en www.fourmilab.ch; este utilitario nos indicará gráficamente las fases lunares, además de suministrar otros datos como la distancia Luna-Tierra, etc. Aunque presenta un pequeño problema: muestra las fases según se ven desde el Hemisferio Norte, que sería como la imagen en un espejo de lo que vemos en el Hemisferio Sur. Cuando la Luna está en cuarto Creciente, nosotros la vemos como una C; cuando está en cuarto menguante o Decreciente, la vemos como una D. Pero en el otro Hemisferio las letras están intercambiadas...

* Si tenemos acceso a un telescopio o a un par de binoculares, no debemos dejar de observar la Luna. Veremos un fantástico panorama de montañas, cráteres y valles, de un mundo completamente seco y sin atmósfera. Existen enormes regiones obscuras que se denominan mares, aunque no tienen agua sino que son quizás zonas que una vez (hace miles de millones de años) quedaron cubiertas por lava de los volcanes que alguna vez estuvieron activos. Y existen además muchísimos cráteres que han tenido su origen en aquellos lejanos tiempos, cuando el sistema solar era joven y la Luna (y también los planetas) era bombardeada por grandes restos de material que deambulaban por el espacio. En la figura se han indicado los nombres de algunos "mares" y cráteres que se observan fácilmente. La primer fotografía corresponde a la luna llena mientras que la segunda nos muestra a la Luna cerca del cuarto creciente. En esta última se ve el límite entre las zonas que reciben la luz del sol y las que aún están en la oscuridad, además de notarse la sombra que proyectan las altas paredes de los cráteres. En muchos cráteres, como Copérnico, se nota una serie de rayos brillantes, angostos y de color claro, que parecen salir del centro; aparentemente, están formados por rocas y polvo que fueron violentamente expulsados hacia afuera cuando se produjo el impacto que generó el cráter.

Cuál es el tamaño de la Luna con respecto a nuestro planeta Tierra? Si la Tierra tuviese 1 m de diámetro, la Luna tendría 27 cm de diámetro. En otros términos, el diámetro de la Luna (3480 km) es un poco menor que la longitud del territorio de la República Argentina.

Recuerdos de un satélite.

El 4 de octubre de 1957 el mundo se enteró asombrado de la existencia de otro satélite que giraba en torno a nuestro planeta, además de la Luna. Se trataba del Sputnik 1, el primer satélite fabricado por el hombre, que los rusos habían logrado poner en órbita aventajando así a los norteamericanos. A partir de ese momento comenzó una carrera desaforada cuyos principales protagonistas fueron naturalmente los rusos y los norteamericanos, para conquistar el espacio, esa última frontera... Hoy los vemos, afortunadamente, como socios en esa magna empresa juntamente con otros países, colaborando todos en la construcción de la ISS (International Space Station o Estación Espacial Internacional).

Como homenaje a aquel primer y espectacular logro, los rusos han celebrado el 40º aniversario del Sputnik 1 poniendo en órbita una reproducción del primitivo satélite, a la que llamaron Sputnik 40. Igual que el original, este satélite hizo conocer su presencia en el espacio transmitiendo un "beep, beep" en la frecuencia de 145,82 MHz. Esa transmisión, captada por un astrónomo aficionado de E.U.A. (Dr.D.Ireland, www.drdale.com), puede oirse bajando el archivo sputnik.wav
 

Satelites artificiales a simple vista...

Entre la multitud de satélites que rondan nuestro planeta, hay uno que por su gran tamaño es fácilmente visible cuando pasa sobre nosotros. Se trata de la Estación Espacial Internacional ISS (International Space Station), que están construyendo principalmente norteamericanos, rusos y europeos.

Para saber qué día, a qué hora y desde qué dirección se ve pasar a la Estación Espacial en el cielo, conectarse al sitio heavens-above.com y registrarse ("Register") como usuario. Una vez registrado, se podrá acceder libremente a todos los servicios del sitio. Pero antes habrá que indicar desde donde se está observando el cielo haciendo clic en "Switch observing sites" y eligiendo la ciudad en la lista que se ofrece. Luego, bajo el subtítulo "Satellites" se puede elegir el satélite que queremos ver (en nuestro caso será ISS) y aparecerá una lista de las horas y direcciones del cielo en las que podremos ver la ISS como una estrella brillante que se desplaza rápidamente hasta desaparecer. Y si vamos al subtítulo "Astronomy", tendremos la oportunidad de obtener un mapa del cielo ("Whole sky chart") o del sistema solar, con las posiciones de los planetas ("Solar system chart"), que se puede guardar para luego imprimir.

Para ver la ISS también se puede recurrir al sitio www.estacionespacial.com. Al entrar al sitio se debe elegir "Pasos visibles" en la barra horizontal, con lo cual aparecerá el nombre de varias ciudades. Haciendo click sobre una de ellas aparecerá una tabla con información sobre los días, la hora, la dirección (puntos cardinales) y la magnitud conque podrá verse la ISS. En realidad aparece la hora a la que comienza a verse el satélite, la hora a la que alcanza la máxima altura en el cielo y la hora a la que deja de verse. Allí mismo es posible cambiar el país y la ciudad desde la cual se observa. Para imprimir la tabla basta con pulsar la tecla ImprPant (o PrtSc), con lo cual la imagen de la pantalla quedará guardada en el portapapeles y podrá ser pegada e impresa desde un programa editor de texto o de manejo de gráficos.

Un ojo que siempre mira al cielo.

En la Universidad de Illinois, E.U.A., tuvieron una idea original y muy interesante: instalaron en el techo de un edificio una cámara astronómica automática que toma una fotografía de las estrellas cada 15 minutos. Esas fotos van a parar inmediatamente a la página www.astro.uiuc.edu/stardial (o la equivalente stardial.com) y están disponibles para quien quiera verlas.

Uno de los fenómenos que esta cámara registra es la presencia de las llamadas estrellas variables, cuyo brillo aumenta y disminuye en forma periódica. El período de variación puede ser de algunas horas para ciertas estrellas hasta varios cientos de días para otras. En la página de la Web que se menciona pueden verse algunos "video-clips" que muestran a estrellas variables "en acción".

Cuánto pesaré cuando llegue a la Luna?

Los objetos (o cuerpos, si les gusta más) se atraen entre sí. Yo atraigo a la mesa y viceversa. El lápiz atrae al gato y viceversa. Pero esa fuerza de atracción, que es la llamada atracción gravitatoria, es muy pequeña si los objetos son pequeños. En cambio la Tierra, que es más bien grande (posee una masa grande) me atrae con una fuerza apreciable y por eso estoy sentado firmemente en la silla y no salgo flotando... (En el capítulo de Proyectos se propone una medición de la aceleración de la gravedad que es causada, precisamente, por la fuerza con que la Tierra atrae a los objetos).

Cuando subimos a la balanza de la farmacia, ese aparato mide la fuerza con la que nos atrae la Tierra, y a ese valor lo llamamos peso. Así que si trasladamos la balanza a otro cuerpo celeste (estrella, planeta, satélite, etc.), nuestro peso dependerá de la masa de ese cuerpo.

Si tenemos la curiosidad de saber cuánto pesaríamos en los otros planetas de nuestro sistema solar o en algunos satélites (como la Luna) y aún estrellas (como nuestro Sol), visitemos esta página de un boletín del Instituto Argentino de Radioastronomía. Nos vamos a sorprender por algunos valores, tan pequeños o tan grandes, de lo que pesaríamos en otros lugares. Algunos flacos(as) o gorditos(as) van a considerar la posibilidad de sacar un pasaje para ir allá...


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